El templo de la anchoa por excelencia, se encuentra desde hace más de 100 años en la Parte Vieja donostiarra. Con unos cuantos premios en su haber como el “Bar de Bares”, el “pintxo de oro” y un Sol Repsol. Trabajan la anchoa en vinagre con variedad de acompañamientos, desde centollo, erizo o arándanos.